12 de enero de 2026

Bronchalo hace una extraordinaria reflexión en la que compara al Mago Saruman con el dictador Maduro

Saruman El Blanco hablando con Nicolás Maduro en Orthanc.

La Voz de Saruman en el Siglo XXI: El espejo de Nicolás Maduro

En la vasta mitología de la Tierra Media, J.R.R. Tolkien esculpió una radiografía eterna de la naturaleza humana y de la corrupción del poder. El sacerdote católico Francisco Javier Bronchalo, en una agudo análisis a través de su perfil oficial de X, rescata la figura del mago Saruman el Blanco para proyectarla sobre una realidad contemporánea lacerante: el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. Esta comparación es una advertencia sobre cómo el mal, disfrazado de sabiduría y orden, descompone las naciones desde sus cimientos.

Un Camino Para Liberarnos a Todos – Francisco Javier Bronchalo

La soberbia como motor del caos

Saruman no nació siendo un villano. Era el jefe del Concilio Blanco, el más sabio de la Orden de los Istari, encargado de proteger al mundo contra la sombra. Sin embargo, su caída se gesta en la intimidad de su torre, Isengard, a través de la soberbia. Bronchalo señala que Saruman representa la «inteligencia sin humildad». El mago cree que puede utilizar las herramientas del enemigo (el Palantir, la tecnología oscura, la traición) para alcanzar un «bien superior» que solo él comprende.

Esta misma trayectoria describe la evolución del chavismo hacia el madurismo. Lo que nació bajo una retórica de redención social y justicia para los desposeídos, se transformó rápidamente en un sistema que utiliza el poder como un fin en sí mismo. Nicolás Maduro, al igual que Saruman, sostiene su estructura sobre la creencia de que su permanencia en el poder es indispensable, justificando cualquier atropello contra la verdad o la dignidad humana en nombre de una «revolución» que, como la Isengard de Tolkien, ha terminado por devorar los campos y la libertad de su propio pueblo.

La voz seductora y el discurso de paz

Uno de los puntos más brillantes de la reflexión de Bronchalo es el análisis de «La Voz de Saruman». En el capítulo 10 de Las Dos Torres, Tolkien describe cómo la voz del mago caído tiene el poder de convencer a quienes la escuchan de que él es la víctima y sus enemigos son los agresores. Saruman ofrece «paz» y «alianza» mientras sus manos están manchadas de sangre.

Nicolás Maduro ha perfeccionado esta técnica de disonancia cognitiva. Mientras los informes internacionales denuncian violaciones sistemáticas de los derechos humanos, persecución política y una crisis humanitaria sin precedentes, el discurso oficial del régimen insiste en la paz, el diálogo y el amor al pueblo. Al igual que Saruman intentando convencer a Théoden de que su ataque a Rohan fue un malentendido, Maduro utiliza una retórica envolvente para culpar a fuerzas externas de los desastres internos, tratando de hipnotizar a una comunidad internacional que, a menudo, prefiere la comodidad del silencio antes que la confrontación con la verdad.

Weta Workshop – La Comunidad del Anillo | Figura de Saruman, el Blanco

El control a través del miedo y el espionaje

La corrupción de Saruman no se limitó a su mente; se extendió como un cáncer por la geografía de la Tierra Media. Bronchalo nos recuerda que el mago tenía espías infiltrados incluso en la pacífica Comarca y traficaba con tabaco para financiar sus planes. Isengard se convirtió en un estado policial donde «ya no se sabía quiénes eran amigos y quiénes podían traicionarte».

La Venezuela de Maduro guarda un paralelismo aterrador con este escenario. El régimen ha institucionalizado la sospecha. A través de redes de informantes, el control social mediante recursos básicos y la persecución de cualquier disidencia, el madurismo ha convertido el país en una estructura donde hablar libremente supone el riesgo de ir preso o morir. El miedo no es un efecto secundario del régimen, sino su principal herramienta de cohesión. Como Saruman, Maduro sabe que un pueblo aterrorizado y dependiente es más fácil de gobernar que un pueblo libre y próspero.

La industrialización de la maldad y el desprecio por la vida

Tolkien describe cómo Saruman sustituyó la naturaleza (los árboles de Fangorn) por máquinas, hogueras y metalurgia de guerra. Destruyó lo orgánico para construir lo artificial y destructivo. En este sentido, la gestión de Maduro ha sido una «industrialización de la miseria». Venezuela, un país con recursos naturales inmensos, ha visto cómo su aparato productivo se desmoronaba para dar paso a una economía de extracción controlada por élites militares y aliados perversos.

La megalomanía de Saruman lo llevó a crear orcos y hombres-orco, seres despojados de su humanidad para servir a su voluntad. El régimen de Maduro, mediante el adoctrinamiento y la degradación de las condiciones de vida, intenta despojar al ciudadano de su capacidad de agencia, convirtiendo la supervivencia diaria en la única prioridad de la población, neutralizando así cualquier intento de resistencia moral.

Weta Workshop – El Señor de los Anillos| La Torre de Orthanc

Cuando la careta se rompe

Bronchalo concluye con una observación fundamental: «Cuando la conspiración está madura, el secreto ya no es posible». Saruman acaba siendo víctima de su propia maldad. Su soberbia le hace subestimar a los que considera inferiores (los Ents y los Hobbits), y su torre acaba siendo sitiada por aquellos a quienes despreciaba. El mal, por su propia naturaleza, es autodestructivo porque se basa en la mentira, y la mentira no puede sostenerse eternamente contra la realidad.

La comparación con Nicolás Maduro nos lleva a la misma conclusión esperanzadora pero severa. Ningún régimen basado en el miedo, la corrupción y el desprecio por la verdad es eterno. La historia —y la literatura de Tolkien— nos enseña que la justicia, aunque a veces parece tardía, acaba reclamando su lugar. La «justicia, reparación y consuelo» que Bronchalo pide para las víctimas de Venezuela es el eco del deseo de todo aquel que reconoce la sombra de Isengard en el Palacio de Miraflores.

Un llamado a la vigilia moral

El acertado hilo de Francisco Javier Bronchalo en X es una lección de discernimiento espiritual y social. Al comparar a Saruman El Blanco con Nicolás Maduro, se nos invita a no dejarnos engañar por las «palabras bonitas sin bien». El mal contemporáneo no siempre se presenta con monstruos de leyenda, sino con trajes elegantes, discursos de justicia social y una voluntad de poder inquebrantable.

La lección de Tolkien, rescatada magistralmente por Bronchalo, es clara: el poder sin humildad y sin verdad siempre termina en tiranía. Venezuela hoy es el campo de batalla entre la voz seductora de un mago caído y el deseo inalienable de libertad de un pueblo. Que la historia de Saruman nos sirva de recordatorio de que, por muy alta que sea la torre y muy grueso que sea el muro de mentiras, ninguna sombra puede resistir para siempre la llegada del alba.

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