3 de abril de 2025

LA CUARTA EDAD DEL SOL – CAPÍTULO QUINTO | De Vardamir el Piadoso y el culto del Árbol Oscuro | Parte I

El gran templo de Annúminas, ubicado al otro lado del Lago Nenuial, en las Colinas de Evendim.

La cuarta edad del Sol – Capítulo Quinto: De Vardamir el Piadoso y el culto del Árbol Oscuro es una obra redactada por el historiador Javier Cano Galindo. Este texto se publica de manera seriada en formato digital en La Gloria de Gondor, con una entrega por capítulo de periodicidad semanal, hasta la conclusión total de la obra.

ÍNDICE

  • CAPÍTULO PRIMERO: De los reinos y dominios de los hombres y los enanos
  • CAPÍTULO SEGUNDO: De los reinos y dominios de los elfos silvanos y avari
  • CAPÍTULO TERCERO: De los reinos y territorios de los orcos y otras criaturas
  • CAPÍTULO CUARTO: De los reinos y regiones de los hombres del Este y del Sur
  • CAPÍTULO QUINTO: De Vardamir el Piadoso y el culto del Árbol Oscuro
  • CAPÍTULO SEXTO: De la Usurpación de Eldacar y el comienzo de la Gran Guerra
  • CAPÍTULO SÉPTIMO: De la Guerra del Ocaso
  • CAPÍTULO OCTAVO: De la Edad de Hielo y el Diluvio Universal

CAPÍTULO QUINTOParte I

De Vardamir el Piadoso y el culto del Árbol Oscuro

En el año 224 CE al ser ya anciano y ante los cada vez mayores problemas en la corte, Eldarion decide ceder el trono a su hijo Vardamir, para poco después entregarse a la muerte como había hecho su padre un siglo atrás. Vardamir se encontró ante un gran problema con el culto del Árbol Oscuro y sin conocer la identidad del que movía todo entre las sombras, conocido como Herumor.

Herumor era un dúnedain de las altas esferas políticas en Gondor que, junto con sus seguidores practicaban la nigromancia y la magia oscura, hasta el punto que se vio poseído y manipulado por un antiguo espíritu úmaia (maia corrompido) e inició toda una serie de movimientos a través de sus adeptos para conspirar contra la corona y tratar de implantar un culto al mal, adorando a Melkor.

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Mientras tanto, Durin VII lanzó una gran campaña de conquista para recuperar Moria, refundando Khazad Dûm en el 226 CE tras unas semanas de intensos combates donde las hordas de trasgos parecían interminables emergiendo de las paredes y túneles. A pesar de ello, en poco más de mes y medio terminaron por tomar todas las minas y salones, ya que el resto de clanes y tribus de orcos, uruks y trasgos de las montañas no se inmiscuyeron para no entrar en una interminable guerra con el Clan de Durin.

La ciudad pronto comenzó a florecer, reactivando la explotación de mithril y abriendo un paso estratégico para el comercio y transporte entre Eriador y Rhovanion. En sus principales mercados se intercambiaban mercancías de todo el noroeste de la Tierra Media y más allá, permitiendo el paso a humanos, quienes podían montar sus propios puestos comerciales. Allí se estableció la nueva residencia real, quedando en Erebor un señor a modo de gobernador, pariente de la familia real, a cargo de la Montaña Solitaria y las Colinas de Hierro. Además, otro gobernador era designado para las colonias en las Montañas Nubladas.

Imagen de Khazad-Dûm en su distrito comercial en pleno apogeo.

Angmar se mantenía neutral frente a las potencias occidentales. Agandaûr era consciente del poder del Reino Unificado y se estableció una especie de “Telón de Acero” al norte de Arnor. Nadie sabía lo que ocurría en el Reino de Angmar pues los espías venidos de Arnor a duras penas eran capaces de infiltrarse en la sociedad del norte y la gran mayoría moría allí sin regresar a Fornost o Annúminas.

Volviendo al Reino Unificado, Vardarmir, para combatir el culto del Árbol Oscuro inició una serie de profundas reformas políticas y sociales con el fin de poder modernizar el país y poder establecer de nuevo una corona fuerte, ganándose el favor de la población e inmiscuyéndose en las principales figuras de la corte y del ejército para ver la raíz y los líderes en las sombras de este culto que llevaba desarrollándose durante décadas.

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Otra de sus grandes medidas y por la que mayoritariamente sería recordado, fue el desarrollo y extensión del culto a los Valar y a Iluvatar, creando templos y altares por todos sus dominios, siendo el templo principal el construido en Annúminas, ciudad que sería su residencia favorita. Este templo sería una de las mayores maravillas arquitectónicas de la Cuarta Edad.

Al impulsar el culto religioso y estructurarlo completamente (similar a la iglesia cristiana en la Edad Media) se ganó el apodo de “El Piadoso”. La economía floreció como nunca gracias al comercio, especialmente con el paso de mercancías desde Arnor a los reinos enanos y élficos. Con este excedente y una serie de buenos años de cosechas se llevaron a cabo importantes obras públicas y gracias a ello también grandes reformas sociales ganándose el favor del pueblo.

Altar del gran templo de Annúminas.

Al cabo de pocas décadas consiguió dar con los cabecillas del culto del Árbol Oscuro y gracias a los oficiales encargados del culto a Iluvatar llegaron a detener a muchos nobles y ciudadanos, mayoritariamente en Gondor, que eran seguidores de Herumor y que rendían culto a Morgoth y Sauron. Con esta férrea política religiosa hubo un mayor control de la población, desde los niños que jugaban a ser orcos, cortando con estas prácticas de raíz.

Ante tal situación Herumor y otros de sus seguidores se vieron obligados a huir del país rápidamente y esconderse en Umbar y sus ciudades periféricas más al sur en dicha provincial. Allí el control de Minas Tirith era menor y más difícil de llevar a cabo, especialmente por la resistencia de las gentes de estos territorios a someterse a las nuevas políticas.

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No obstante, las raíces de este culto nunca llegaron a ser completamente erradicadas en el reino, pues siempre existieron seguidores en las sombras y no se pudo acabar del todo con las intrigas palaciegas, aumentando en reinados posteriores y llegando a corromper en ocasiones a parientes de la familia real.

Será en esta época cuando de nuevo el Imperio de Rhûn lanzó pequeñas campañas contra el Occidente para poder controlar las rutas comerciales. Vardarmir cabalgó en múltiples ocasiones al campo de batalla junto con el rey de Rohan, ejércitos de Valle y milicias de Dorwinion para hacer frente a estas amenazas, similar a como hicieron antaño el rey Elessar y el rey Éomer.

Batalla en una de las fortalezas más occidentales de Rhûn, cerca del Mar de Rhûn.

El reinado de Vardamir el Piadoso fue el culmen y el mayor esplendor del Reino Unificado, más aún que con su abuelo Elessar. Una noche de verano en el año 316 CE, tras haber cedido el trono a su hijo menor, partió con un pequeño barco en secreto, queriendo encontrar Valinor y navegando hacia el Oeste. Todo ello fruto de su fanatismo religioso y la demencia que había acabado desarrollando ya en su vejez.

Nunca más se supo de él y no hubo ningún ser humano más longevo en la Tierra Media, pues había nacido en el año 53 CE y contaba ya con 256 años de vida al momento de su partida. Este hecho marcó el inicio de unos años muy convulsos de revueltas en varias partes del basto reino, aprovechando muchos de los detractores de la política religiosa y seguidores del culto oscuro, siendo la provincia de Umbar la mayor beneficiada al escapar de nuevo del control de Gondor tras tres siglos de dominación. Allí el hijo de Herumor, Balkubâr, se autoproclamó Rey de Umbar, expandiendo sus dominios hasta las costas al sur de la desembocadura del Anduin, con mucho apoyo de los descendientes de los numenóreanos negros que habitaban a lo lardo de las costas de Harad. Se vieron a sí mismos como los sucesores de los Hombres del Rey, creyéndose los verdaderos herederos de Númenor, casi 3500 años después del Hundimiento.

Tropas de numenóreanos negros marchando por Umbar.

La segunda parte de este capítulo se centrará en el reinado del hijo de Vardamir, Valandil en el CAPÍTULO QUINTO: De Vardamir el Piadoso y el culto del Árbol Oscuro.

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