El retorno al canon: ¿Por qué Andy Serkis acierta al rechazar el peaje ideológico en La Caza de Gollum?
Durante los últimos años, los apasionados de la obra de J.R.R. Tolkien hemos tenido que presenciar cómo el Legendarium era sometido a un proceso de deconstrucción ajeno al espíritu con el que fue concebido, sobre todo en la serie de Amazon, Los Anillos de Poder. La tendencia audiovisual dominante ha pretendido condicionar la narrativa y el diseño de la Tierra Media a una agenda contemporánea, sacrificando la coherencia del universo mitológico en aras de un cumplimiento estético del discurso woke.
Por eso, las recientes declaraciones del director y actor Andy Serkis respecto a El Señor de los Anillos: La caza de Gollum en el diario BBC suponen una auténtica bocanada de aire fresco y un atisbo de esperanza para los lectores puristas.
Respetar la obra no es racismo: es fidelidad estética y literaria
Frente a las críticas vertidas en redes sociales por la presunta «falta de diversidad» en el reparto anunciado para esta nueva película, Serkis ha respondido con una firmeza impecable: el casting no se moldeará para ser políticamente correcto, sino que responderá de manera estricta al contexto histórico y cultural de la historia que Tolkien escribió.
El propio Serkis recordó un punto clave que la crítica moderna insiste en ignorar: la Comarca y el noroeste de la Tierra Media están profundamente inspirados en la Europa medieval y en las mitologías nórdicas y anglosajonas. Es una geografía mitológica donde las poblaciones vivían arraigadas a sus tierras y orígenes. Exigir la inserción forzada de diversidad anacrónica en la Comarca o entre los pueblos del Norte no responde a una verdadera inclusión narrativa, sino a una imposición ideológica que fractura la inmersión del espectador.
Defender que un reparto esté compuesto por actores de etnia europea para representar a pueblos concebidos específicamente bajo el prisma de la mitología del norte de Europa no constituye un acto de discriminación ni de racismo. Una producción cinematográfica no es racista por mantener la fidelidad física y étnica a la obra original, del mismo modo que nadie exigiría alterar la coherencia étnica en producciones inspiradas en la mitología asiática o africana. El respeto por la raza blanca y la identidad cultural europea impregnada en la obra de Tolkien es, sencillamente, respeto por el canon.
El valor de la visión del autor
J.R.R. Tolkien concibió la Tierra Media con una meticulosidad filológica, geográfica y cultural sin parangón. Cada pueblo, desde los Rohirrim hasta los Dúnedain, posee una fisonomía, una historia y unos orígenes trazados con precisión quirúrgica. Alterar esos pilares para complacer las modas pasajeras del Hollywood actual es una falta de respeto al trabajo de toda una vida.
Lo que determina la calidad de una película no es la cuota de diversidad que presente en su reparto, sino:
- La verosimilitud de su narración.
- La profundidad con la que abraza los temas universales del autor (la amistad, el sacrificio, la tentación del poder y la esperanza).
- El rigor estético hacia el material de origen.
Un paso en la dirección correcta
Desde La Gloria de Gondor celebramos que Andy Serkis y el equipo de producción hayan decidido priorizar la integridad artística sobre la corrección política. La Tierra Media no necesita lecciones de moralismo del siglo XXI; necesita realizadores valientes dispuestos a honrar las palabras del Profesor tal y como fueron escritas.
Esperamos que este compromiso se mantenga intacto hasta el estreno. El verdadero homenaje a Tolkien no consiste en adaptar su mundo a nuestros tiempos, sino en permitir que nosotros nos traslademos, con respeto y rigor, al de él.



